Amigos, como ya sabrán, no todo en la vida son facilidades. Más
bien es todo lo contrario. Pero eso es precisamente lo que te hace reflexionar,
lo que te hace más fuerte, ver de lo qué eres capaz y crecer como persona.
Con lo que voy a contar en esta
entrada no quiero generalizar.
Porque en todos los lugares del mundo hay todo tipo de personas, y tengo claro
que todos los búlgaros no
son iguales. Pero también es verdad que hay cierto tipo de cosas que
he notado en diferentes situaciones y que siempre son las mismas.
La organización
En primer lugar tengo que hablar
un poquito de la
organización. La verdad es que son personas muy buenas y hasta ahora
se han portado muy bien con nosotras. Nos han dejado claro que si tenemos algún
problema podemos contar con ellos, y es verdad. Pero puedo decir que aunque no hemos tenido problemas, sí
hemos tenido discrepancias en la manera de trabajar.
Hemos notado que cada vez que
pedimos algo, se les pone cara
de preocupación, duda…y muchas cosas más. La frase típica de aquí es “maybe tomorrow”, que
quiere decir “quizás mañana”.
Que en búlgaro suele significar más bien, “NO”. ¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que si
pedimos algo o queremos aportar nuestras ideas, lo más probable es que tengamos que recordárselo todos los días
e insistir bastante para que se termine llevando acabo.
Ante todo hay que ser compresivos, pero a veces
este tipo de hechos crean consecuencias
y sensaciones en nosotras como por ejemplo: que no estamos
aprovechando nuestro tiempo, o que quizás no tengamos la oportunidad real de
llevar nuestras ideas a la práctica o conseguir
nuestros objetivos marcados. Ahí en donde viene el
momento de la frustración.
¿Qué
hemos hecho para intentar solucionar esta situación? Pues hablar con
ellos. Ya saben que la base de todo en la comunicación, incluso cuando el
idioma no ayuda. Por ahora estamos notando cambios, vamos a ver cuáles son los
resultados de aquí hasta que dejemos Bulgaria.
El orfanato
Pero ahora imagina que llegas a
un orfanato en otro país que no es el tuyo, donde no hablas su idioma todavía y
donde solo una de las encargadas habla inglés y muchas veces tiene que estar
fuera del orfanato. Imagina que llegas, y los niños no te hacen caso, se
hipnotizan con la tele o con el ordenador. Imagina que las encargadas no se
comunican contigo y que cuando intentas pedirles algo, no te ayudan mucho.
Imagina que nunca te han dado información de los niños, cosas como: cuál es su
situación, de donde vienen, qué les pasó, etc.
¿Complicado verdad?
Muchas veces he salido de orfanato frustrada y enfadada porque
yo hubiera hecho las cosas de una manera diferente. Emilie y yo a veces no
sabíamos ni qué hacer, pero estoy contenta con lo que hemos hecho.
La gastronomía
¿Cuál es la conclusión de todo esto?
Pues que “no siempre puede llover a gusto de todos”. Habrá
situaciones en la vida que no puedas cambiar y que tengas que aceptar y
respetar. Y que si no te gustan, sigas tu camino por otro lado sin hacer daño a
nadie. Este tipo de hechos siempre hacen pesar y ayudan a conocerte mucho
mejor, así que hay que
aprovecharlos tanto como los momentos buenos.
Creo que lo mejor que podemos
hacer es disfrutar. A
pesar de todo lo escrito en las líneas anteriores e incluso entre esos momentos
de frustración, he vivido
momentos bonitos y para mí todos los
días merecen la pena, así que eso, ¡a disfrutar!
*Como nota quiero expresar una última cosa. Quizás
no está bien que yo diga esto, porque yo también tengo Facebook y subo mil
fotos al día porque me encanta. Pero creo que a veces algunas organizaciones o
trabajos en el mundo, dan más valor a lo que se ve en la foto que a lo que
realmente estaba pasando en ese momento. No digo que sea siempre, pero me
apetecía compartir esa reflexión con ustedes.
¡Hasta la siguiente entrada!
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