viernes, 13 de julio de 2012

La frustración


Amigos, como ya sabrán, no todo en la vida son facilidades. Más bien es todo lo contrario. Pero eso es precisamente lo que te hace reflexionar, lo que te hace más fuerte, ver de lo qué eres capaz y crecer como persona.
Hasta ahora todo lo que he contado son cosas bonitas (sin contar con la lavadora claro :P). Pero la verdad es que también ha habido momentos de frustración y decepción.  Siempre habrá cosas que según nuestra personalidad y cultura tendremos que respetar, pero que no queramos compartir.
Con lo que voy a contar en esta entrada no quiero generalizar. Porque en todos los lugares del mundo hay todo tipo de personas, y tengo claro que todos los búlgaros no son iguales. Pero también es verdad que hay cierto tipo de cosas que he notado en diferentes situaciones y que siempre son las mismas.


La organización

En primer lugar tengo que hablar un poquito de la organización. La verdad es que son personas muy buenas y hasta ahora se han portado muy bien con nosotras. Nos han dejado claro que si tenemos algún problema podemos contar con ellos, y es verdad. Pero puedo decir que aunque no hemos tenido problemas, sí hemos tenido discrepancias en la manera de trabajar. 

Hemos notado que cada vez que pedimos algo, se les pone cara de preocupación, duda…y muchas cosas más. La frase típica de aquí es “maybe tomorrow”, que quiere decir “quizás mañana”. Que en búlgaro suele significar más bien, “NO”. ¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que si pedimos algo o queremos aportar nuestras ideas, lo más probable es que tengamos que recordárselo todos los días e insistir bastante para que se termine llevando acabo. 

Por otro lado, sé que siempre que no tienes algo claro tienes que preguntar, pero también hay cosas obvias que nos deberían de explicar sin tener que ir a ellos, y muchas veces lo pasan por alto. Es como si siempre quisieran ir por la vía más fácil para conseguir las cosas, no complicarse mucho la vida, o como si le tuvieran miedo a los cambios. Me parece una manera bastante conformista de hacer las cosas. También hay que tener en cuenta que quizás detrás de todo eso hay otros aspectos que influyen, como puede ser el presupuesto que tenga la organización. 

Ante todo hay que ser compresivos, pero a veces este tipo de hechos crean consecuencias y sensaciones en nosotras como por ejemplo: que no estamos aprovechando nuestro tiempo, o que quizás no tengamos la oportunidad real de llevar nuestras ideas a la práctica o conseguir nuestros objetivos marcados. Ahí en donde viene el momento de la frustración.

 ¿Qué hemos hecho para intentar solucionar esta situación? Pues hablar con ellos. Ya saben que la base de todo en la comunicación, incluso cuando el idioma no ayuda. Por ahora estamos notando cambios, vamos a ver cuáles son los resultados de aquí hasta que dejemos Bulgaria. 


El orfanato

Imagina que llegan a un orfanato y todos los niños se vuelven locos por verte y te abrazan y te besan y te quieren. ¿Qué bonito verdad? Sí, sí lo es. Y lo hemos disfrutado. 

Pero ahora imagina que llegas a un orfanato en otro país que no es el tuyo, donde no hablas su idioma todavía y donde solo una de las encargadas habla inglés y muchas veces tiene que estar fuera del orfanato. Imagina que llegas, y los niños no te hacen caso, se hipnotizan con la tele o con el ordenador. Imagina que las encargadas no se comunican contigo y que cuando intentas pedirles algo, no te ayudan mucho. Imagina que nunca te han dado información de los niños, cosas como: cuál es su situación, de donde vienen, qué les pasó, etc.  ¿Complicado verdad? 

Muchas veces he salido de orfanato frustrada y enfadada porque yo hubiera hecho las cosas de una manera diferente. Emilie y yo a veces no sabíamos ni qué hacer, pero estoy contenta con lo que hemos hecho.


La gastronomía 

Por último y menos importante, tengo que decir algo sobre la “gastronomía”. La verdad es que muchos de nosotras no nos acostumbramos a la comida de aquí. Después de venir de países como España o Francia, donde creo que la gastronomía es bastante variada, aquí se nos hace muy difícil acostumbrarnos a sus ensaladas de pepino, tomate, y queso, al queso y pollo frito, a las carnes grasas y poco más. Hay gustos para todo, y también he conocido españoles a los que les encanta la comida búlgara, pero yo no me puedo conformar con eso. 


¿Cuál es la conclusión de todo esto? 

Pues que “no siempre puede llover a gusto de todos”. Habrá situaciones en la vida que no puedas cambiar y que tengas que aceptar y respetar. Y que si no te gustan, sigas tu camino por otro lado sin hacer daño a nadie. Este tipo de hechos siempre hacen pesar y ayudan a conocerte mucho mejor, así que hay que aprovecharlos tanto como los momentos buenos.


Creo que lo mejor que podemos hacer es disfrutar. A pesar de todo lo escrito en las líneas anteriores e incluso entre esos momentos de frustración, he vivido momentos bonitos y para mí  todos los días merecen la pena, así que eso, ¡a disfrutar!


*Como nota quiero expresar una última cosa. Quizás no está bien que yo diga esto, porque yo también tengo Facebook y subo mil fotos al día porque me encanta. Pero creo que a veces algunas organizaciones o trabajos en el mundo, dan más valor a lo que se ve en la foto que a lo que realmente estaba pasando en ese momento. No digo que sea siempre, pero me apetecía compartir esa reflexión con ustedes. 



¡Hasta la siguiente entrada!

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