La aventura empezó cuando fuimos a coger la guagua. Bueno
realmente en la ciudad en la que vivo no existen muchas guaguas en condiciones.
Más bien son furgonetas. Y claro, lo que pasa con las furgonetas es que el
espacio es más reducido, así que cuando llegamos a la estación con nuestras
mochilas muy dispuestas a subirnos, el chófer se baja y dice que no, que no hay
plazas, así que nos quedamos en tierra.
Tuvimos que buscarnos la vida para llegar hasta Sliven. El
caso es que terminamos llegando al otro
extremo del país y cogiendo un tren. Era la primera vez que me
montaba en un tren antiguo, como el que sale en los dibujos de Willy Fog. Así
que me privé como una niña chica, y de tres horas que duraba el trayecto, me
pasé 1 de pie junto a la ventana mirando todo súper ilusionada.
Finalmente llegamos a Sliven…salimos de Lovech a las 4 de la tarde y
llegamos a la 1 de la madrugada, pueden imaginar… Pero tengo que
decir que fue de las mejores
cosas que me han pasado en la vida. Durante el camino conocimos a
gente que fue muy buena con nosotros y que nos ayudaron durante el trayecto.
No solo fuimos nosotras. Sliven
fue punto de encuentro para muchos de los voluntarios que nos conocimos durante
aquella semana. La cara de David cuando abrió la puerta de su habitación y nos
vio allí a todos juntos diciendo ¡sorpresa! fue muy graciosa.
Pasamos un buen “finde” todos juntos. Éramos
bastantes así que por las noches dormíamos tres en la misma cama, dos en un
sillón o gente en el suelo.
A pesar de pasarlo bien tengo que
decir que Sliven no me gustó nada… Solo merece la pena el parque con la piscina
y el mercado. Prefiero
Lovech, no tiene piscina pero es mucho más bonita y acogedora.
Aquí les dejo un video donde demuestro lo flipada que
estaba en el tren… xD… No se ve mucho porque era de noche pero se oye :P
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